Garmin Edge 850 y 550: autonomía insuficiente para ciclistas serios

Garmin acaba de presentar los Edge 850 y Edge 550, sus nuevos ciclocomputadores de gama media-alta. El problema central es claro desde el primer momento: la autonomía de batería no está a la altura de lo que exige un ciclista de resistencia.
Los datos son el problema. En una categoría donde competidores como el Wahoo Elemnt Roam 2 ofrecen hasta 17 horas de autonomía real con GPS activo, o el propio Garmin Edge 1040 Solar puede superar las 35 horas en condiciones favorables, los nuevos Edge 850 y 550 quedan muy por debajo de las expectativas para salidas largas, fondos de más de 6-7 horas o eventos de ultradistancia.
Para un ciclista que hace una vuelta de dos días, un gran fondo de montaña o simplemente no quiere gestionar la carga entre etapas, esta limitación no es un detalle menor. Es un criterio eliminatorio. Llevar un banco de energía externo en el manillar para alimentar el ciclocomputador no es una solución aceptable en 2025.
En el apartado de funciones, Garmin mantiene su ecosistema habitual: mapas detallados, métricas de ciclismo avanzadas, conectividad con sensores ANT+ y Bluetooth. Nada que sorprenda. El Edge 550 apunta a un perfil más básico y el 850 busca posicionarse como opción intermedia entre el 840 Solar y el 1040. El problema es que sin batería suficiente, el resto de especificaciones pierde relevancia práctica.
Veredicto: hardware competente, autonomía que lastra el producto. Para rutas cortas o usuarios urbanos, puede funcionar. Para ciclistas de resistencia o gran fondo, hay mejores opciones en el mercado ahora mismo.