Garmin Forerunner supera al Fenix en ventas por 165 millones de dólares
Los datos del tercer trimestre de Garmin confirman un cambio real en el mercado: la división Fitness, liderada por la gama Forerunner, ha superado por primera vez a la división Outdoor, dominada por el Fenix, con una diferencia de 165 millones de dólares. No es un trimestre anómalo. Es una tendencia que lleva varios ciclos consolidándose.
El ascenso del corredor urbano joven, la llamada generación Z runner, explica buena parte del movimiento. Este perfil busca un reloj capaz, con métricas de entrenamiento serias, pero sin el precio ni el volumen de un Fenix 8 o un Epix Pro. El Forerunner 265 o el 965 cubren ese espacio con solvencia: pantalla AMOLED, métricas de carga de entrenamiento, HRV status y autonomía decente. A un precio entre 100 y 200 euros menos que sus hermanos outdoor.
Para ponerlo en perspectiva, Coros ha jugado una carta parecida con el Pace 3: rendimiento de alto nivel a precio ajustado. Polar hace lo mismo con el Pacer Pro. El mercado está diciéndole algo claro a Garmin y a toda la industria: el atleta de resistencia actual no necesita navegación topográfica ni carcasa de titanio para entrenar bien. Necesita datos fiables y batería suficiente para una semana de bloques duros.
Para el usuario de Hyrox, CrossFit o triatlón de distancia sprint, el Forerunner 965 ya ofrece lo que antes solo daba el Fenix. Detección de series, potencia de carrera, mapa básico, compatibilidad con sensores ANT+ y Bluetooth. No perfecto. Pero sólido.
El Fenix no va a desaparecer, pero su dominio comercial sí. Si Garmin no diferencia mejor ambas gamas más allá del material y el tamaño, el Forerunner seguirá comiéndole terreno. Los números ya no dejan margen para otra interpretación.